¿Sigue siendo la infertilidad un tema tabú en el siglo XXI? - Reproclinic
¿Sigue siendo la infertilidad un tema tabú en el siglo XXI?

¿Sigue siendo la infertilidad un tema tabú en el siglo XXI?

Según los datos publicados por la Organización Mundial de la Salud, cerca de 50 millones de personas en todo el mundo sufren problemas de infertilidad, cifra que se traduce en casi un 15% de las parejas en edad reproductiva

Esta enfermedad, como así fue declarada por dicha institución en el año 2009, fue definida como “una patología del sistema reproductivo que se caracteriza por la imposibilidad de lograr un embarazo clínico después de 12 meses o más de relaciones sexuales sin protección regular”.

En este sentido, es muy importante acudir a un especialista en medicina reproductiva cuando pasado este tiempo no se ha conseguido el embarazo. De esta forma, se pueden realizar estudios que descarten cualquier problema o bien nos ayuden a encontrar el problema y determinar la mejor manera de conseguir la gestación gracias a las técnicas de reproducción asistida.

Más de 10 años después, y pese a ser una realidad cada vez más reconociday aceptada en nuestra sociedad, la infertilidad sigue siendo un tema en muchas ocasiones tabú que genera cierta inseguridad y sensación de culpabilidad para muchos pacientes, ocultándolo a los vínculos más cercanos o incluso familiares.

Pese a ese falso sentimiento de culpabilidad, de tal vez no entender ni aceptar por qué nos sucede a nosotros, existen una serie de causas claras, tanto biológicas como sociales, ajenas a nuestro control que explican el aumento de casos que requieren tratamientos de reproducción asistida para concebir.

Los dos factores más frecuentes son el retraso en la edad de la que las mujeres se plantean la maternidad, debido en muchas ocasiones a cuestiones laborales o de inversión en la formación personal, las dificultades para encontrar un trabajo, una casa o una pareja estable y el declive en la calidad del semen a lo largo de los últimos años. Además, nos podemos encontrar factores como la endometriosis, enfermedades crónicas como la diabetes, obesidad o tratamientos para combatir el cáncer, entre otros, que pueden dar lugar a infertilidad o esterilidad.

Otro factor que no podemos olvidar son las parejas que presentan una enfermedad genética en la familia. Estas requerirán tratamientos de reproducción asistida junto a un estudio genético de los embriones para poder transferir los embriones no afectados de dicha enfermedad.

¿Por qué es tan difícil hablar de infertilidad?

A pesar de los avances en la sociedad y, como hemos visto, el reconocimiento de la infertilidad como una enfermedad más, lo cierto es que, para muchas mujeres y parejas, hablar sobre ello, sigue siendo incómodo y complicado en según qué entorno.

En este sentido, y para responder a esta pregunta, hoy hemos querido contar con Stephanie Toulemonde, psicóloga y Coach de Fertilidad del servicio Integrative Support de Reproclinic. Os dejamos sus palabras:

“Como Coach de Fertilidad veo a muchas personas sufrir en silencio de la infertilidad. Se trata de un tema social cada vez más presente en el debate público y en los medios, pero en el entorno privado sigue siendo tabú y se vive, a menudo, en el silencio y la soledad. El silencio, a su vez, alimenta el silencio: al pensar que son las únicas en esta situación, las personas afectadas no se atreven a hablar del tema y el tabú persiste. Entonces, ¿cómo un tema tan mediatizado puede resultar tan tabú en la vida real?

La dificultad para concebir nos afecta a todos, hombres y mujeres, en nuestra parte más humana y visceral: nuestra capacidad a dar la vida. Es un proceso íntimo, que genera una multitud de emociones: el enfado, la sensación de injusticia, el estrés, el miedo a no conseguirlo, la tristeza, la culpabilidad, los celos incluso a veces. Estas emociones en sí son difíciles de vivir y aceptar – y más difíciles aun de asumir delante de otros (incluso el entorno más cercano). Se suman entonces otras emociones más “sociales”: el miedo a sentirse incomprendidas, la superstición, el pudor, la culpabilidad o incluso la vergüenza.

A menudo, ante un diagnóstico de infertilidad nos aislamos simplemente porque hablar del tema duele. Porque a la pregunta “¿cómo fue?” nos resulta demasiado difícil contestar otra vez “no ha funcionado”. Y porque a veces, por mucho amistad o amor que haya, la simple vista de un bebe, o el anuncio de un embarazo nos es insoportable – porque nos recuerda nuestras propias dificultades para conseguir este sueño.

Nos aislamos también porque las propias reacciones de los otros pueden doler: porque se sienten incomodos delante de este dolor tan íntimo, porque no saben qué decir para ayudar, o por simple falta de información. “Se te va a pasar el arroz”, “relájate y funcionará, piensas demasiado en ello”, “igual no es el momento, llegará cuando estés lista” o “¿De quién es la culpa? ¿Tuya o de él?”: son frases que a veces se dicen con la única voluntad de ayudar, pero que duelen. Y esta es otra causa de silencio.

Muchas veces, resulta más fácil hablar del tema con una persona menos íntima, menos cercana pero que nos entiende mejor – un profesional, o simplemente alguien que ha vivido lo mismo y entiende todas estas emociones. Son recursos muy valiosos a los que pocos se atreven a recurrir.

En mis sesiones se coaching, ayudo a las personas a:

  • Aceptar la situación, y todas las emociones que la acompañan: se trata de un trabajo sobre uno mismo que empieza con identificar y entender estas emociones.
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  • Abrirse a los demás: estoy convencida que hablar alivia, pero creo que hay que identificar primero con quien hablarlo y cómo – y que se espera del otro. Clarificar y verbalizar sus expectativas ayuda a abrirse más fácilmente, y a dejarse apoyar.
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  • Centrarse en lo esencial (identificando sus valores, lo que realmente les mueve) y dar valor a todas las demás facetas de su vida (que muchas veces desaparecen al estar únicamente enfocados en el proyecto de familia).
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Por último, tanto para las personas que viven una situación de infertilidad como para los que les rodean, la información es clave: no solo toca informar y educar sobre las causas de infertilidad y los tratamientos médicos – pero también sobre esta dimensión emocional gigantesca que inevitablemente acompaña a la infertilidad. Solo así, conseguiremos que las personas afectadas no sufran del tabú de la infertilidad”.

 

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